En el año 1988, excavando para construir un Centro Regional de Artesanía, se realizan los primeros hallazgos de los restos arqueológicos que, un par de años después, se identificarán como los pertenecientes al Teatro Romano de Cartago Nova.
Continúan así las excavaciones que permiten descubrir esta obra construida a finales del siglo I a.C. para su conservación y exposición, confirmándose con su presencia la importancia que ha tenido esta ciudad en la Hispania Antigua.
La ocupación ininterrumpida de esta zona de la ciudad hizo que quedara oculto con el paso de los años, apreciable aún a través de su entorno y de los restos de la Iglesia de Santa María la Vieja que se conservan integrados a él.
Teniendo como respaldo una de las elevaciones más importantes de la ciudad, se integra en el tejido urbano mostrando como respaldo actual del escenario la vida cotidiana del mismo.
El valor de las piezas halladas ha permitido crear el Museo del Teatro Romano, edificio por el cual se accede actualmente al recorrido que finaliza en tan rica zona arqueológica que con su presencia ha promovido la recuperación de una de las zonas que estaban más deprimidas en la ciudad.