Entre el Palacete del Embarcadero y Club Naútico se puede encontrar a este grupo de niños en bronce realizado por el escultor José Cobos Calderón, autor de varias esculturas urbanas españolas.
Para quienes desconocíamos su historia, además de disfrutar del diseño del mismo, nos llevó a interiorizarnos en su historia y a partir de ahí la admiración creció.
Estos cuatro niños simbolizan a muchos más, a todos aquellos que a finales del S.XIX y principios del XX realizaban, por necesidad, zambullidas espectaculares en busca de los “trofeos” (principalmente monedas) que los paseantes les tiraban al agua, tal como lo describe la literatura de la época. Luego esta actividad se transformó en un espectáculo que atraía al público en general y actualmente, dicen ,que algunos lo hacen por diversión.
Pero no todo era tan simple, según testimonios, también sufrieron el acoso de las fuerzas del orden público. Los que mejor llevaban esto eran los que podían salir nadando de la dársena hasta bajamar para librarse de ser detenidos, pero, los que no, eran duramente castigados a pesar de su corta edad.
Es muy fácil toparse con ellos en el recorrido obligado por el paseo marítimo santanderino, y así fue como me los encontré…